Puntúa este Post

Toda persona que se forma en la fe cristiana, conoce la importancia de Jesús en sus vidas.

Dios padre mandó a su hijo a la tierra a fin de transmitirnos sus enseñanzas  y entregar su vida para librarnos del pecado.

Jesús sufrió por nosotros, dejando en su vida un legado con valiosos ejemplos que seguir. Recordemos lo que la Biblia nos dice:

1 Pedro 2:21-25
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Al ser Jesús hijo de Dios, por extensión, viene a ser la representación misma de Dios. Su existencia, muerte y resurrección significó el perdón de los pecados a la humanidad.

A continuación compartimos parte de las enseñanzas de Jesús para nuestra existencia.

Jesús y sus enseñanzas, ejemplo para nuestras vidas

Servir a los demás:

Jesús nos enseñó a servir a los demás. Pero esta ayuda a las demás personas debe ser de  corazón. Ser un servidor significa que realmente te preocupas por las personas, incluso proporcionar auxilio a quienes cuya condición podría ser considerada  desagradable o impensable para muchos.

Jesús en nuestras vidas nos anima a seguir su guía y servirnos unos a otros. Recordemos actos como el lavado de los pies a sus discípulos, lo cual fue un gran acto de amor, humildad y servicio.  Al respecto, la Biblia anima a seguirlo como modelo:

Juan 13:15 « Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis».

En este momento, Jesús nos da un ejemplo a seguir. Jesús no solo fue un mentor o un maestro de cómo servir a los demás, sino que lo hacía de corazón.  Nunca se colocó en una posición por encima de los demás.  Lavó los pies a los demás. Alimentó a miles. Visitó y sanó a los enfermos y resucitó a los muertos. Pasaba tiempo con aquellos con los que nadie quería pasar tiempo. Jesús vivió una vida de humildad.

Jesús midió la grandeza en términos de servicio, no de posición social. No importa que tanto dinero o bienes poseas si eres egoísta y no ayudas a quienes te rodean. Recuerda, Dios mira tu corazón y determina tu grandeza en base a tus acciones y a cuantas personas sirves.

Buena conducta

Jesús siempre dio un ejemplo de buena conducta. El espera que caminemos siguiendo sus pasos. Esto no significa que lo hagamos perfectamente, pero si que intentemos hacerlo lo mejor que se pueda.

Alcanzamos la perfección solo por la gracia y misericordia de Dios siguiendo su camino, somos hechura de Dios.

Efesios 2:8-10 
 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

 no por obras, para que nadie se gloríe.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Jesús hizo de su vida un ejemplo perfecto.  Siempre fue humilde, paciente,  actuó con corrección,  nunca actuó con maldad.

«Isaías 53:9 «Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca».

Ningún otro humano ha vivido sin pecado.   Jesús vivió por encima del pecado porque tenía  una perfecta conciencia de Dios, estando totalmente comprometido con él en todas las cosas.

Por ello, debemos esforzarnos en reproducir en nuestras vidas su legado. La Biblia nos enseña que el sufrimiento de Jesús  no solo es redentor.  Jesús sin tener pecado, sin haber hecho daño alguno, es un ejemplo perfecto de servir a Dios.

Recuerda que entregó su vida para librarnos del pecado. Ahora,  él te invita a seguir sus pasos, su ejemplo de vida.

«Mateo 16:24  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame».

Busca seguir el ejemplo de Jesús en tu vida. No devuelvas odio con odio. Jesús fue amoroso, compasivo y misericordioso. Era amable, paciente y humilde. No era rencoroso y era sumiso a la voluntad de su Padre.

Filipenses 2:5-11
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Jesús nos enseñó cómo dar amor incondicional a los demás. Amar a los demás no necesariamente significa que tengas que hacer tuyos sus hierros y malas actitudes. Significa no tener rencor hacia ellos independientemente de la situación.

As{ mismo, Jesús nos enseñó a tener compasión hacia los demás y no juzgarlos por sus errores.  Enseña la compresión.

Otro ejemplo de Jesús para nuestra vida es que tenía una gran capacidad de transmitir conocimientos  a los demás de forma didáctica y adaptada a sus necesidades. Jesús buscaba dar esperanza a los más humildes y enseñaba a través de «parábolas» para que sea más sencillo de comprender,

Busca a medida que estudies sobre el legado de Jesús en la Biblia, formar una mentalidad similar a la de él.

Jesús  era humilde, compasivo y amoroso. Las personas formadas en base a la fe,  deben intentar seguir el ejemplo de Cristo. Dios quiere que sigas sus pasos, que tengamos el mismo tipo de amor que tiene Cristo, siendo como él en actitud y metas.

Esa es la única manera segura de estar unidos unos con otros.  Por ello, comienza a seguir el ejemplo de Jesús y que se vuelva parte de tu vida.

 

Write A Comment