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El propósito de Dios para tu vida requiere un conjunto especial de habilidades y técnicas.

Quizás ahora mismo no te sientas lo suficientemente capaz de hacerlo, pero descuida,  podrás lograrlo si te lo propones.

(Romanos 8:28)
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”

Una de las preguntas que podrás hacerte a menudo es, ¿Dónde empiezo?.

Dios te ha dado una misión en la tierra, te ha dado una serie de talentos que desarrollar y  que no debes desperdiciar.

Quizás ahora tengas mucha confusión de lo que espera Dios de ti en la vida y necesites una mayor motivación.

Con los mensajes que se encuentran en los versiculos de fortaleza y ánimo de la Biblia podrías sentirte mucho mejor.

Es necesario que comprendas realmente qué espera Dios para tu vida.

Toma en cuenta que eso lo vas a ir descubriendo a medida que avance el tiempo.  No te desanimes.

Para entender cuál es el propósito de Dios para tu vida, debes pasar algunas etapas.

Estas progresivamente, te permitirán entender qué es lo que tienes destinado realizar.

Cómo empezar a buscar el propósito de Dios para tu vida

Tu corazón te lo va a ir señalando a medida que pase el tiempo.

El propósito de Dios para tu vida,  está unido a tus talentos, a tus capacidades, a tus habilidades.

(Jeremías 29:11).
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”

Dios solo va a esperar lo mejor para ti, eso no lo dudes. Por ejemplo, si tienes dentro de tus talentos dones para educar, quizás el propósito de Dios para tu vida está ligado a la enseñanza.

¿Cantas?, ¿dibujas?, ¿eres bueno en deporte? piensa porque Dios te ha dado esos dones y cómo puedes ejercer influencia positiva en los demás.

¿Cómo sé que mis talentos pueden ejercer influencia positiva en la vida de los demás? . Considera lo siguiente:

El primer paso para comenzar a reconocer el propósito de Dios para tu vida es preparar tu  fe.

Hebreos 11:1.“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” 

Es hora de comenzar a creer en Dios, que nos proveerá, protegerá, guiara y apoyará con su visión para encontrar el propósito de tu vida.

Demasiados creyentes se quedan en el camino porque no entienden cuál es su llamado. Por ello, se conforman con lo que tienen,  porque no confían en sus propias capacidades.

Estos creyentes no confían en sus talentos totalmente ni en que Dios los proveerá a ellos y a sus familias.

Al creer con fe, se pierden los miedos. Estos miedos son frenados y detenidos, no pueden seguir avanzando porque interfieren en lo que Dios espera de ti en la vida.

La fe es el componente fundamental que  ayuda a que puedas tomar acción para cumplir el propósito de Dios para tu vida.

Tan importante como es tener fe, esta debe ser demostrada a través de sus obras o acciones.

Cómo puedes comenzar a buscar tu propósito de vida

El siguiente paso es tomar medidas audaces. Se trata de dar pequeños pasos todos los días.

Pregúntate: «¿Dónde deberías comenzar?»

Completa diariamente esta pregunta a medida que vayas avanzando.

Cuando avances, cuando hagas un paso cada día, al mirar para atrás después de un tiempo, te sorprenderás por el progreso  alcanzado.

A medida que avances en tu propósito de vida, notarás que hay personas que te esperan para ayudarte

Cuánto más te demores en comenzar tu misión en la vida, habrá otras personas afectadas.

Recuerda que  Dios te ha elegido para desarrollar tu visión y propósito de vida.

Si buscas formas para tener mayor claridad de lo que puedes hacer en esta vida en base a los talentos y dones que Dios te dio, considera lo siguiente:

Confesión:

Empieza abriendo tu corazón y confiesa a Dios todos tus miedos. Entregale todas tus cargas, tus preocupaciones. Confiesa  cualquier desobediencia, miedo, vacilación y excusas.

Condúcete por la verdad que te permita tomar medidas para avanzar hacia tu propósito de vida.

Di la verdad acerca de lo que se ha interpuesto en tu camino, a fin de tomar medidas para avanzar a tu visión Debido a que la visión es un problema espiritual, la conexión con Dios, su fuente de poder, es imperativo para llevarla a cabo.

Una vez que hayas confesado todo aquello que te mortifica, es hora de orar.

Oración:

Pide a Dios lo que necesites para avanzar. La Palabra nos dice que pidamos lo que necesitamos y deseamos, y que lo creamos. La oración es la puerta de entrada a través de la cual Dios envía los recursos necesarios para su visión.

Mateo 7:7-11 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Entonces, pide en oración a Dios lo que necesitas para llevar a cabo tu proyecto de vida. Cuéntale todos tus planes y entregaselos para que sean bendecidos y prosperados.

Preparación:

Prepárate par tomar acción  y para ello, necesitas organizarte. Entonces, es hora de crear orden.

El orden es un problema espiritual que a menudo se representa como un problema con su capacidad para organizarse.

Cuando piensas en orden, puedes pensar en organización.  La organización es un resultado natural del orden y el orden comienza en tu espíritu.

Es por eso que tu entorno siempre será un reflejo de su estado de ánimo. Si tu mente está desordenada y sufres estrés, tu entorno también  reflejará este desorden.

Detente y mira a tu alrededor ¿cómo te ves ahora mismo? ¿ves orden?, ¿sientes que eres capaz de ir por tu propósito de vida?

Si  al contrario, sientes que actualmente  toda tu vida está de cabeza, eso no significa que puedas mejorarla a futuro. Evalúa que puedes hacer para que cada vez estés más preparado para buscar alcanzar tu propósito de vida.

Una vez que hayas cumplido estas tres etapas, de  confesión-oración-preparación, empieza a tomar acción.

En tu vida diaria, en las actividades que desarrollas, ¿qué acciones cotidianas contribuyen al propósito de Dios para tu vida?. A continuación compartimos algunas ideas:

¿Cuánto tiempo dedicarás a tu proyecto de vida? 

Por más buena voluntad que tengas de alcanzar el propósito de Dios para tu vida, todo va a depender que tanto tiempo pienses dedicarle a ello. Muchas personas cometen el error de comprometerse con su visión, pero no analizan de manera crítica cuánto tiempo y energía necesitan para alcanzar el éxito.

Por ello,  analiza qué haces diariamente e intenta dejar aquellas actividades o  compromisos  que no están contribuyendo al propósito de Dios para tu vida.

No confundas esto con la forma en que usas tu tiempo libre, sino en cuanto de tu tiempo disponible dedicas a tu propósito de vida.

Este propósito de vida se relaciona a tu esencia como persona, que te hará sentir pleno y realizado.

Piensa que tanto aporta a tu vida lo que vienes haciendo ahora actualmente. Si ves que pierdes el tiempo en actividades que no te suman, negativas y destructivas,  busca cambiarlas.

Recuerda lo que se nos enseña en Corintios 10:23″Todo es lícito, pero no todo es de provecho.Todo es lícito, pero no todo edifica».

Protege tu salud:

Esto es muy importante, buscar alcanzar el propósito de tu vida, conlleva un gran esfuerzo de tu parte, tanto físico como mental. Por ello, no descuides tu salud.

Recuerda que para que puedas cumplir el encargo que Dios te dio, es importante que tengas salud mental y físicamente. No te descuides.

Rodéate de personas que te edifican 

Busca que tu círculo más cercano esté conformado por personas que te ayuden a superarte como persona.

Personas con una actitud positiva, que ayuden a reforzar tu «autoestima» son sin duda los mejores aliados para mejorar como persona y alcanzar el propósito de Dios para tu vida.

Recuerda lo que se señala la Biblia:

Romanos 14:19 Así que procuremos todo lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua. 

No  te demores.  Tu vida tiene muchas sorpresas que están esperando para ti.

Desde el vientre de tu madre, tienes un propósito de Dios para tu vida.

Tu vida ideal te está esperando y solo tú puedes hacer el trabajo que Dios tiene especialmente para ti.

Sin embargo, muchos de nosotros no estamos dando ningún paso. Es hora de salir del miedo y buscar alcanzar el propósito de Dios para tu vida.

No habrá mayor satisfacción personal de contribuir al mundo a través de tus potencialidades.

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