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A lo largo de nuestra vida tenemos circunstancias que nos hacen andar con menos fuerzas de las que deberíamos tener – nos pueden suceder sucesos simples, pero también sucesos fuertes que nos destrozan y caemos hacia lo más profundo de un agujero. Es en esos momentos donde debemos mirar al cielo y levantar nuestras manos para hallar consuelo en las palabras de Dios.

Los versículos alentadores podrán darte el empujón que necesitas para levantarte de pie y continuar tus pasos a través de esta vida que es tan corta donde no se puede dar el privilegio de estar tristes, desanimados ni sin energías – esta vida es un regalo de Dios valorémosla y vayamos con la frente en alto siempre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento… Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Eterno moraré por largos días. Salmo 23:4-6

No hay que temer de ningún mal, si ponemos nuestra vida en la mano de Dios aunque tengas que afrontar los problemas mas oscuros el Señor estará con nosotros.

Porque un momento durará su furor; mas en su voluntad está la vida: Por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría. Salmo 30:5

Después de la tormenta siempre viene la calma, hay problemas, pero procura descansar que el día de mañana será mucho mejor que el anterior lejos de esos días grises.

El Eterno es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Eterno es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?. Salmo 27:1

Siguiendo las palabras de Dios no hay nadie a quien temer, Él es nuestra fuerza y nuestro guía en este mundo terrenal. No tengas miedo que solo hará que tu corazón vacile ante las circunstancias de la vida, mantente firme y recibirás bendiciones.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

Este versículo de la Biblia es un llamado a la fortaleza de nuestro espíritu porque con Cristo y su amor ningún obstáculo es imposible, podremos estar enfermos pero bajo el cuidado del Señor no hay enfermedad que podamos derrotar.

La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27

La paz que nos deja Jesucristo no es aquella paz con promesas de evitar conflictos militares sino la paz de nuestros corazones donde siempre debe haber calma y nunca angustias – entregándote a Dios vivirás sin temores.

 

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