El Mahabharata es considerado como una de las grandes epopeyas en la cultura de la India seguido muy de cerca en grado de importancia por el Ramayana. Su enriquecimiento literario es considerado de renombre a nivel mundial y no es para menos por todo el aporte que da a la literatura universal. Uno de los pilares para que así sea visto es el tamaño de la obra siendo más larga que las demás – hasta 4 veces mas que la misma Biblia quien tiene el mayor numero de creyentes en el mundo y por eso es de importancia destacar ese punto por, sobre todo.

Para leer el Mahabharata o Mahābhārata hay un problema frecuente que radica en la versión que elegiremos. De entre todas las versiones que hay son pocas las traducciones que en verdad nos transmiten lo que deberían transmitir originalmente difiriendo la calidad una por encima de la otra. Si queremos enriquecernos con estos textos lo ideal es tener las historias relatadas tal como se encuentra escrita fielmente o al menos en la mayor calidad posible.

Siendo una epopeya una gran cantidad de personajes aparecen en los relatos mostrándonos las virtudes o los vicios del ser humano: amor, odio, traición, venganza, honor o sabiduría. A través de las historias nos inculca un punto de vista del ser humano y como es el lado religioso en la cultura de la India. Poco a poco el Mahabharata nos acerca a las Dioses Hindúes haciéndonos entender mas de sus representaciones y de pasos sus propias enseñanzas aprendiendo un poco más de la religión hindú. El Mahabharata se transmitió oralmente por eso mismo no hay una versión única teniendo un enorme conocimiento a sus espaldas.

Las citas más importantes del Mahabharata

Aun si uno se aflige hasta la muerte, no cambiará nada (con esto). El remedio para la aflicción es no pensar en ésta. La aflicción crece por el contacto con lo indeseable y por la separación de lo agradable.

Sólo las personas irrazonables son consumidas por las aflicciones.

Quien quiere alcanzar el bienestar debe evitar seis vicios: la somnolencia, la indolencia, el miedo, el enojo, la pereza y la postergación de los asuntos para más tarde.

Aquel que nunca es arrogante, que jamás habla con menosprecio sobre los demás aun en el arranque de su atrevimiento y que, incluso habiendo perdido el autocontrol, nunca dice palabras groseras, suele ser amado por todos.

Así como las estrellas están expuestas a la influencia de los planetas, así mismo el mundo interior (del hombre) es influenciado por (sus) indriyas cuando éstos, desenfrenados, se dirigen hacia los objetos materiales.