Los salmos en la Biblia fueron destinados para diferentes usos, algunos de los salmos fueron escritos con un destino didáctico, otros salmos para que sean dignos himnos, también hay salmos para suplicar y entre los autores podemos encontrar a la realeza como autor encabezado por el Rey David.

En esta publicación trataremos de rescatar los salmos positivos de la Biblia para que puedas hacer tus oraciones como de verdad corresponde, solo presta atención a las siguientes líneas y tu conocimiento de los salmos crecerá para bien.

El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Salmos 121:8

Este salmo es muy bueno para los momentos en que tenemos que despedir a alguien que se tiene que ir de viaje, también puede ser usado como una plegaria para rogar que el Señor se apiade de nuestros seres queridos y los mantenga bajo su protección.

Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Salmos 7: 10

Quienes son rectos de corazón son los que más bendiciones recibirán del Padre eterno porque son ellos los que nunca han titubeado frente a las tentaciones, son las personas más puras y correctas que habitan este mundo.

El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres. Salmos 147:4

Dios se recuerda de cada uno de nosotros, el sabe tu nombre y aunque aun no te hayas convertido a su Fe Él esta esperando que cambies de vida y te llenes de arrepentimiento en el corazón – Él esta esperando con los brazos abiertos no neguemos su amor incondicional.

El Señor es mi pastor, nada me faltará. Salmos 23:1

Mientras sigamos el camino de Dios no tendrá porque faltarnos nada, debemos de alimentarnos de las palabras del Creador y estaremos llenos de su espíritu, no esperemos hasta el final de los tiempos para iniciar nuestra conversión recién.

En paz me acostaré y así también dormiré; porque sólo tú, Señor, me haces habitar seguro. Salmos 4:8

Esta plegaria es recomendada para los momentos en que nos vamos a dormir – si necesitas que Dios cuide de tus sueños realízalo cada noche.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Salmos 23:4

Mientras sigamos el camino de la verdadera Fe no tenemos por que temer del mal – el mal esta en todas partes pero siguiendo la doctrina del Padre eterno tendremos una barrera de luz que nos hará salvos de todo mal que quiera entrar en nuestro corazón.