Nosotros tenemos un cuerpo y alma con el que la gente nos puede diferenciar de otras personas, pero también tenemos un espíritu donde reside Dios y su voluntad. Esa voluntad que dejo Dios a través de los siglos es la razón del porque nos encontramos con vida en este mundo terrenal. Si quieres hacer crecer tu Fe unos versículos bíblicos de Fe podrán complementar tus oraciones de la mejor forma posible, solo lee con detenimiento para estar en gracia con Dios y alimentar ese espíritu que vive en ti.

Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Hebreos 11:11

Abraham siempre respeto la palabra de el Señor y la cumplió al pie de la letra, muestra de ello es la bendición de tener hijos dada por el Señor en agradecimiento a su Fe y a su confianza depositada en el Padre Celestial.

Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Romanos 10:10

Con este versículo bíblico nos damos cuenta que el corazón esta unido a la boca – si creemos en nuestro Señor tenemos que reconocer primero a Dios en nuestros corazones – después de eso podemos confesar por la boca todos nuestros arrepentimientos de esa forma estaremos preparados para el siguiente camino de la Fe.

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Juan 6:35

El Señor nos convoca a creer en Él – si depositamos nuestra Fe en el Señor las bendiciones que derramara sobre nosotros son claramente incalculables, y no solo en esta vida también se aplica a la vida eterna tras llegar al Reino de Dios.

Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Marcos 10:52

En los pasajes de la Biblia podemos encontrar grandes milagros que dieron muestra del poder de Jesucristo el hijo de Dios – Durante la peregrinación de Jesús por Jerusalén se le acerco Bartimeo un ciego hijo de Timeo quien al ver a Jesús exclamo: !!Hijo de David, ten misericordia de mí! – Jesús escucho los deseos de esta persona que quería volver a recobrar la visión y entonces fue cumplido y todo por la Fe de la que estaba lleno este ciego volvió a ver el mundo con sus propios ojos.

 

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